Participan trece equipos de fútbol, ocho representaciones distritales: Acas, Aco, Cajamarquilla, Copa, Chilcas, Llipa, Raján y Ocros, y cinco representaciones de Centros Poblados menores y anexos: Huanri, Miramar, Oncoy, Pimachi y Vista Alegre. No participan los distritos de Cochas y Congas, pero Vista Alegre y Miramar forman parte de este último.
Esta vez la competencia deportiva del fútbol macho ocrosino se realiza en el campo deportivo de “Las Castañitas”, de la Av. Trapiche, Urb. Los Claveles, Comas, a dos cuadras de la segunda entrada de Pro (Panamericana Norte). Domingo a domingo, se dan cita en el campo deportivo, el Secretario de Deportes Maximiliano Ramírez, los Delegados deportivos de las instituciones participantes, los responsables de la Mesa de Control, los jugadores inscritos, la terna de árbitros, los amantes del fútbol y naturalmente la hinchada de cada uno de los equipos. Por sorteo, cada domingo administra el evento, uno de las instituciones participantes.
¿QUÉ SIGNIFICA EL CAMPEONATO PARA LAS INSTITUCIONES DE LA PROVINCIA DE OCROS?
Significa muchas cosas a la vez. En primer lugar, significa movilizar la juventud deportiva para participar en la competencia; significa también poner en acción a las directivas institucionales: convocar a reuniones de asociados, nombrar delegados, seleccionar jugadores, adquirir pelotas, uniformes y chimpunes, costear pasajes y refrigerios asistir a las sesiones de delegados, etc. etc.
Significa el reencuentro con los paisanos y los comprovincianos, reafirmar amistades y compartir. Asistiendo domingo a domingo para alentar a los jugadores, nos volvemos a encontrar con parte de la familia que no se le veía hace tiempo; darse un abrazo con viejos amigos de la provincia, como también conocer nuevos amigos de gente joven y de invitados que asisten con gusto a nuestra fiesta deportiva. Por todo esto, el concepto de campeonato de integración cobra pleno significado.
Pero innegablemente, nos vienen al recuerdo, las virtudes deportivas de grandes figuras como de: Efrén Vargas (Ocros), popularmente conocido como “serrano”, maestro y caballero de la cancha; de Orlando Anastacio (Huanri), infatigable y constante peligro para los arqueros; de Lucho Curti (Chilcas), velóz y hábil goleador; Arturo Fernández (Chilcas) incansable medio campista que definía paridos con la fuerza y la energía de su personalidad, para citar solo algunos de los muchos magníficos jugadores de la historia deportiva.
LA COMPETENCIA DE LA ADMINISTRACIÓN
La competencia deportiva de nuestros muchachos en la cancha va paralelo con otra competencia que se da en los campeonatos de fútbol: La administración de la fecha. Cada domingo administra una institución participante y son las directivas de las instituciones las que entran en competencia. Por lo general, cada institución controla la entrada de los públicos, administra la venta de comidas y de bebidas, organiza programas artísticos y le pone fondo musical. De acuerdo a la forma de organización de cada programa, asiste mayor o menor cantidad de público, por lo que el éxito económico de las instituciones depende de su capacidad de ofrecer el mejor programa deportivo y artístico.
Porque la temporada lo exige, el cortamonte es el plato fuerte de los programas domingueros. Para animar la tarde se contrata una banda de músico, casi infaltable en nuestra costumbre; otros llevan orquestas típicas y también instrumentistas populares. Algunas instituciones programan artistas invitados que desfilan por el escenario hasta la noche. También hay presentación de danzantes costumbristas de nuestra tierra, como “Los Diablitos” de Ocros y Oncoy, “Las Kiyayas” y el “Alcalde de Vara” de Llipa, “Los Capitanes” de Vista Alegre y de Chilcas. Hay mucho que ver en este campeonato de integración: fútbol, bulliciosas barras, música de la tierra, canto andino, danzas, cortamente y muchas cosas más. Esta es la otra competencia.
LA CULTURA ANDINA EN LIMA:
Lima, capital de la República, es hoy una cuidad de múltiples rostros. Están representadas todas las regiones y pueblos del país, por eso es una urbe multicultural. Esta mixtura citadina aparece así, no-solo por la presencia de grupos sociales extranjeros: chinos, japoneses, italianos, árabes, alemanes, franceses, argentinos, ecuatorianos, que han fijado sus residencias en nuestro territorio, si no sobre todo por la presencia de grupos sociales afroperuano, andinos y amazónicos que han migrado a la gran ciudad.
Especialmente desde mediados del Siglo XX, los provincianos hemos “invadido Lima silenciosamente”, como dijera alguna vez Luis E. Valcárcel. El aluvión de provincianos se posesionó de Lima con sus problemas, sus ilusiones y sus esperanzas. Trajo su fuerza de trabajo para alimentar la dinámica de las fábricas industriales, las actividades comerciales, los codiciados puestos públicos, los servicios domésticos. De pronto, el rostro criollo de Lima de los Virreyes, se fue desdibujando hasta desaparecer casi por completo. Los años cincuenta y sesenta eran tiempo del vals, la polca y la marinera criollos; los huaynos, chuscadas, mulizas y pasacalles solo se escuchaban en los coliseos. Al criollo limeño les “apestaba” la música de los serranos y menospreciaba toda forma de expresión cultural provinciana.
La multitud de migrantes de tierra adentro cambio el rostro de la ciudad, haciéndola multicultural. Impuso sus costumbres, sus hábitos, su habla, sus creencias, sus artes. Es decir, se hizo ciudadano de la capital. Y para fijar su residencia definitiva, invadió arenales, chacras, cerros, para construir allí sus casitas de estera primero y de material noble después, bajo la denominación de “barriada”, “pueblo joven”, “asentamiento humano” o la formación de asociaciones y cooperativas de vivienda. Creó su propio espacio, mas allá de los barrios residenciales de los ciudadanos acomodados y clases dominantes de la ciudad. Los denominados “conos” norte, centro y sur de lima se prolongan hoy hasta Ancón, Chosica y Lurín.
Los campeonatos de fútbol provinciano son componentes de esa cultura andina metida en la ex urbe criolla es una creatividad propia de los andinos, como una extensión de las costumbres pueblerinas.
Los provincianos hemos creado las asociaciones de migrantes, tanto a nivel de cada localidad como a nivel provincial y departamental. Al interior de nuestras instituciones practicamos la vida social y cultural de nuestros pueblos de origen. Hacemos fiestas sociales, fiestas patronales, aniversarios presentaciones artísticas. Los fines de semanas están nutridos de fiestas provincianas en los tres conos, donde el estruendo de las avellanas, los aires musicales y la camaradería provinciana esta a la orden del día. Varias emisoras limeñas propalan música andina, con programas dirigidos por comunicadores y artistas provincianos. Del mismo modo, los puestos públicos y privados, las actividades comerciales e industriales, los bufets profesionales, también están en manos de dinámicos provincianos emergentes. Por todo esto, lima esta reñida profundamente de cultura andina y es parte de la construcción de una patria de “todas las sangres”, como sentenciara él indigne José María Arguedas.
Director, Editor, y Canillita: Pedro Cochachin (Pimachi)