Victoriano Ramírez Alzamora, Artista Plástico, Periodista Educador, nació en Ocros (Ancash). Realizó sus estudios de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes en Lima, graduado en periodismo en la Universidad Particular San Martín de Porres; Periodista Colegiado; fundador de tres revistas, “Redondel”, “Vertiente” y “Carta”; colaboró en diferentes diarios y revistas; estudió Educación en la Universidad Particular Inca Gracilazo de la Vega; Profesor en las asignaturas de Lengua, Literatura e Historia del Arte; realizó tres exposiciones personales de Pintura, la primera en el I.C.P.N.A, la segunda en el Aéreo Club del Perú y la tercera en el Gran Hotel Bolívar y participó en muchas muestras colectivas; miembro de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas ANEA, por intermedio de esta institución cultural, sus obras han sido exhibidas en Bolivia y Santiago de Chile; formó parte del grupo de Artistas Independientes; miembro de ASPAP y del Grupo 7 de Artistas Plásticos. 


VERTIENTE

VICTORIANO RAMÍREZ ALZAMORA
“Marqués de los Andes”


TEJADO,  BERMELLONES  Y  ARMONICOS  VERDORES


Con estoica decisión e inquebrantable espíritu surge sobre sus escombros con renovada visión la meta de un pueblo nuevo y floreciente.

                OCROS

Cuantas veces acongojado deshojé pétalos de nostalgia – no recuerdo – en mis largas noches de ausencia. La década de los treinta la ciudad de Lima con su esplendor y grandeza me parecía el exilio. Me encontraba lejos y apartado de lo mío en situación de paria. Era un forastero más en esta gran ciudad. Un desconocido herido por la gran indiferencia de las gentes, al final un forastero que subsistía a cambio de dinero comprando afectos y sonrisas como quien compra zapatos o calcetines.

En el departamento de Ancash, provincia de Bolognesi – Chiquián – y en las faldas del cerro MARCA que vive en la leyenda de sus pobladores, se ubica geográficamente el fecundo, próspero y hospitalario pueblo de OCROS, tierra de mis padres, de mis abuelos y tatarabuelos. Allí había nacido yo, entre los primeros amaneceres de setiembre.

Sentía la necesidad de escribir algunas cuadrillas recordando los días de mi infancia, en esos días en que la ternura la encontraba hasta en las piedras del camino, cuando mi madre aún vivía y todo era distinto.





















Aquellos tejados bermellones, aquellos armónicos verdores, esos eucaliptos que al soplo del viento se mecen aristocráticamente y esos potreros de alfalfa que cobijan al ganado. Me parece estar mirando a panzonas vacas de prominentes ubres, rumiar satisfechas en ritmo cadencioso.














A pesar de la hiroshímica hecatombe que sufrió con el terremoto, todavía conserva en sus construcciones anchos muros con enormes zaguanes castellanos, asimismo nos muestra la pureza de sus costumbres como en espejos y cristalinas fuentes.

¡Qué hermosa policromía, animada de gran ritmo y movimiento ofrecía su ajetreo diario, cuando en el callejón se cruzaban las reses de don Elviro con las de don Pedro Sánchez o las de don Raymundo con las de Francisco Arteaga; cuando retornaba de la chacra al colegio cabalgado mi hermosa Yegua “Mora”, cuyos pasos eran dignos de medirse en una partitura. Siempre acompañado de mi “Coronel”, que sin pertenecer a connotada alcurnia perruna, era un plebeyo inteligentísimo del que guardo muchas anécdotas.

Recuerdo a muchas muchachitas con trenzas y listones encendidos, con libros y cuadernos que pasaban en grupos en dirección al Centro Escolar, y que despertaron mis primeras inquietudes amorosas, ya deben peinar canas como el autor de esta nota. El tiempo es como el río. No se detiene, sigue su marcha. Las generaciones se renuevan.

Hoy habrá otras muchachitas que madrugan a la misa de gallo con su ovejita bajo el brazo,  serán otras a las que recen a la Virgen del Rosario, habrá otras y otras más, las que vestidas de blanco lleven el sudario o las potencias de Cristo delante del Santo Sepulcro, entre flores y cánticos y cirios.

También será otros los mozos que afinen la guitarra en “tres al arpa”, “amable” o “conchucanita” para bordear las melancólicas notas del huayco con auténtico tilde ocrosino, cuyas armonías se pierde en la soledad de la noche en la esquina de la fulana o sutana estimulando por las púas del “chinguirito” bajo el abrigo del clásico poncho habano.













El puquio de “Mishqui”, el “Río Grande”, el “Río Chico” y “Mishahuayunca son mudos testigos de la historia de este distrito.

Hombre mujeres unidos por idénticas responsabilidades, lucha denodadamente en cada minuto que se muere por la prosperidad y engrandecimiento de esta joya engastada como piedra preciosa a dos mil metros sobre el nivel del mar.



















20 VERSOS  PARA  ELLA”

Noche profunda, sólida y turbada
por insolente ráfaga de luz quebrada
de celeste descalza sobre la luz osada.

Lago misterioso de mitos confirma,
tiernos cabellos se agitan sobre risas,
suaves curvas en deslumbrante ritmo se iluminan
captan mis rutinas, incesantes mensajes de fantasía.

Surco el silencio de las azules aguas,
hay diálogos florales de perfumados recuerdos
que ponen en mi barca, lo que fue, solo en sueño,
ruégoles, seguir soñando, para seguir viviendo.

Ángel primoso, que mi sueño idealizara,
milagro cristalino de haberte sentido cerca
casi casi, mi ilusión se desvanece.
piérdanse mis pasos, en la melancolía del retorno.

No sé donde, ni recuerdo cuándo,
No sé si eres, Rosa, Jazmín o Violeta,
Sólo sé que vives, para que yo viva,
Y en mis suspiros, tu nombre se estremece.


Por:Maximiliano Ramírez C. (2005-Recopilacion).



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VICTORIANO RAMÍREZ  ALZAMORA
                   
                              “Marqués de los Andes”

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      Integración Ocrosina

Estos son los mismos auténticos acentos ocrosinos de ayer y serán los de mañana.

Si este pueblo ha perdido su iglesia de arquitectura mestiza y altares barrocos donde los fieles iban a redimirse de sus pecados; su pueblo no ha perdido la fe que lo caracteriza.

Con estoica decisión e inquebrantable espíritu surge sobre sus asombros con renovada visión hacia la meta de un pueblo nuevo y floreciente.

Iglesia "Santo Domingo de Guzmán"
Ocros, después de 31.05.1970
Mishqui-pukio