LOS CHILENOS LLEGARON A OCROS
La tropa chilena, permaneció en Ocros, dos días; abandono el pueblo llevándose el botín, pero los montoneros de Ocros y Congas, al mando de los párrocos ocrosinos Matías Velásquez (el pico de oro) y Agustín Mota, en una marcha precipitada y forzada llegaron a las alturas llamado “Sauce” y los sorprendieron de galgas a los chilenos y ocasionaron el desbande; cayeron al abismo al efecto de ellos, 7 chilenos y dejaron a las reses a su propia suerte a los malos pasos de Puma – Punco e Infiernillo.

Los invasores araucanos, se escaparon con dirección quebrada abajo, hacia Huanchay, capital del distrito de Cochas, y enfurecidos como una pantera prendieron fuego a todas las casas que existían en ese pueblito pintoresco, y luego, siguieron marcha desesperada a la costa, pensando volver mas tarde a Ocros, por la ruta de Choque, para castigar en forma impecable a sus habitantes; hecho que no se realizo porque dicho ejercito fue llamado a Huacho, para entablar otra acción de armas, en otro lugar del país.

Posteriormente las autoridades y valientes sacerdotes que defendieron la Patria Chica, de la destrucción y depravaciones, nombraron Comandante de la Plaza de Ocros, a Juan Romero, quien armó 400 hombres para una defensa futura.

Los chilenos llegaron a Ocros, guiados por Antonio Fiayo, yerno de Don Félix Mejía. Fiayo fue casado con doña Luisa Mejía y fue de origen ecuatoriana y él dio los datos necesarios al Mayor Estéfano, para que se desprenda del grueso del ejercito chileno que estaba acantonada en numero de 1200 en Huacho.

El objetivo del ejército chileno para arribar a Ocros, fue la ambición del ganado vacuno que necesitaban para alimentar a las tropas que se encontraban en la provincia de Chancay.

Los milicianos ocrosinos que estaban armados hasta los dientes y a la postre amotinaron contra su jefe. Hubo divergencias entre las autoridades y la plana mayor de los ocrosinos, jefaturado por Máximo Argandoña. Unos opinaron que los milicianos armados, debían permanecer en Ocros, y otros deseaban que se dirigieran hacia las Pampas de Lampas, para plegarse al ejército del Coronel Leoncio Prado, que a la sazón se encontraba en ese lugar. Es cierto que los milicianos, salieron con dirección a la Pampa de Lampas, por el camino de herradura a Chiquián, pero en el trayecto de la marcha se sublevaron contra su jefe y regresaron a Ocros, completamente desorganizados; y en ese estado de hechos fue muerto muy cerca al atrio de la Iglesia el acasino Daniel Pastrana, jefe de los montoneros de las Cuchillas, que pago con su vida por no plegarse a los de Ocros, en  momento tal difíciles para la patria.


Foto del Recuerdo: Sres. Néstor Miranda Zenozain (QEPD) y Camilo Cabanillas Abarca, notables hijos Ocrosinos que ha muchos nos viene a la memoria.
Foto Recop. Elmer Arteaga Rivera (2005)
Durante la vida republicana, vale destacar un hecho importante en la historia de Ocros, que confirma su trayectoria patriótica y altruista, tal como en el periodo emancipador. En la época que comprende los años de la guerra con Chile, Ocros fue invadido por el ejército chileno.

Los chilenos llegaron el 20 de Enero de 1,883, en número de 60 hombres perfectamente equipados y montados a caballo, al mando del Mayo Estéfano. El jefe chileno una vez que ocupo la plaza de Ocros, hizo llamar a las autoridades y les manifestó en forma prepotente que, el pueblo estaba impuesto con un cupo de 200 reses, que deberían de entregar en el término de 24 horas. En caso de no entregarse el número señalado, mandaría hacer recoger con la tropa y obtener por la fuerza.

El gobernador, Juan Abarca y el Alcalde Municipal don Félix Mejía y otras personas notables del lugar, dialogaron en casa particular para dar respuesta al jefe invasor. Los dirigentes ocrosinos ante la insistencia de la tropa de tener a la vista el ganado, hicieron recoger 100 reses de los diferentes cerros y las 100 que faltaban las tomaron prestados de los hermanos Juan y Bartolomé García, personas comerciantes y ganaderos que residían en Ocros que patriótica y humanamente aceptaron el pedido que hicieron los ciudadanos de la muy merecida Villa de Ocros.
Revista: OCROS / Julio - Diciembre 1,974
Recopilación: Isaías Zevallos Gomero
Texto por: Alejandro Tarazona Lastra (QEPD)
(Pub. Diciembre - 2011)
"Integración Ocrosina"
LOS CHILENOS LLEGARON A OCROS
JEFATURA DE LA ZONA DE CHIQUIAN
Chiquián, enero 29 de 1883


Señor Jeneral:


Me es mui plausible poner en conocimiento de esta Prefectura los acontecimientos de armas acaecidos en el distrito de Ocros de esta provincia con las fuerzas chilenas.

El día 26 de los corrientes arribaron a ese heroico pueblo 60 individuos de tropa chilena con el consabido objeto de robar. En efecto, obligaron a ese pueblo a que en el breve tiempo de 24 horas les entregasen 200 reces gordas i otras especies; el pueblo, haciendo un sacrificio, pudo colectar en ese plazo 160 reces. Hasta entonces el enemigo, con esa estancia que le es peculiar, se mostró mui indulgente; pero una vez recibidas las reces i todo lo que pidieron, tocaron a zafarrancho i dirigiéndose por todos los vientos del pueblo cometieron las exacciones i tropelías que acostumbran poner en práctica en los lugares indefensos, pues arrearon con cuantas bestias i especies encontraron siendo esto el día 28.

Los hijos del pueblo, especialmente el párroco doctor don Matías Velásquez i el señor Juan M. Romero, en vista de este ultraje i de la amenaza a sus derechos e intereses, i mas que todo rebozando el corazón de todos ellos de patriotismo i entusiasmo, en un momento reuniéronse estos dos valientes con 25 hombres i a toda prisa se dirigieron por las alturas a la quebrada, ruta de la costa i por donde forzosamente tenía que pasar la tropa chilena. Llegados, pues, los defensores de la patria al lugar denominado el Infiernillo, allí el venerable sacerdote señor Velásquez i el ciudadano señor Romero, con los demás que, rifle en mano, capitaneaban, en cuyo momento llegaron otros ciudadanos mas de todos estos pueblos vecinos, i una
PARTE OFICIAL PERUANO DEL ENCUENTRO DEL INFIERNILLO
vez colocados en sus puestos i después de haber jurado defenderlo fielmente, vieron al enemigo que se les acercaba i entonces se trabó un recio pero ligero combate que dio lugar que dio resultado el triunfo de los nuestros i la derrota del enemigo que dejó para ejemplo en el campo del Infiernillo ocho muertos i la última especie que sustrajeron, i al no haber sido por la escasez de las armas i pertrechos, de seguro que habrían quedado allí todos; pero desgraciadamente fueron desarmados estos pueblos por el ex Sub Prefecto Grillo, que con engaño se llevó nuestras armas.

Parece, señor Prefecto, que la Providencia se muestra inclinada ya a nuestras causa, cansado de ver los enormes crímenes cometidos por el chileno; i tan cierto es esto, que en el memorable combate del 28, de los nuestros no han salidos heridos siquiera.



Este satisfactorio resultado, que si no importa una verdadera victoria da dejado al menos burlados los propósitos de los expedicionarios chilenos, es la obra de un puñado de ciudadanos que no han escatimado su sangre en aras de la patria defendiendo su territorio i el pabellón nacional. Estos pueblos están resueltamente decididos a defender su honra, y hoy con mayor razón, alentados por el triunfo alcanzado, pero contamos con la dificultad de no tener un rifle con que hacerle frente al enemigo con toda serenidad.

Comos es natural, se espera que dentro de breves días el enemigo, con doble o mayor fuerza, invadirá nuevamente estos pueblos indefensos, trayendo la disolución, el incendio i otros crímenes; i para entonces haría alistar a las gentes que comando a los lugares de defensa; pero para esto me encuentro en la penosa situación de no contar con una arma ni municiones, a pesar del entusiasmo i patriotismo que todos abrigan. Yo veo, señor Prefecto, que este es el único medio de salvar la situación, i en especial a estos pueblos de su mando, i espero que VS. Me remita a la posible brevedad los rifles i municiones que crea conveniente para rechazar al enemigo, i municiones que nos toque emprender, puesto que estos pueblos hai hombres de corazón que hoi mas que nunca esperan ansiosos al enemigo para medir sus fuerzas.

Aprovecho esta ocasión para suscribirme de VS. Señor Prefecto, atento amigo i seguro servidor. Dios guarde a VS. Señor Prefecto i Comandante Jeneral.

Luis Pardo.
Por: Pascual Ahumada
Editorial Andrés Bello
Fuente: Libro Gerra del Pacífico, Tomo VII y VIII
PD: El texto es autentico al original digital.
Publicado: 24.01.2012